DESDE LOS ABUELOS

(matrimonio, jubilados, ocho nietos, pertenecen a grupo de matrimonios)

Qué claro pero qué difícil resulta, en muchas ocasiones, llevar a la práctica este pasaje del Evangelio de Juan: “Cumplir los mandamientos”. No sólo escuchar, oír o recordar. Es imprimir a nuestro obrar la única dirección del amor. Dios nos ama. El amor que Dios nos tiene es un don. El que nosotros le debemos tener a Él es obediencia a sus mandatos.
¡Qué lejos está de muchas de nuestras vidas la práctica de la obediencia cristiana!.
Él nos manda amar, ahí centra su principal mandamiento: “QUE NOS AMEMOS UNOS A OTROS COMO ÉL NOS AMÓ”. “AMAR AL PRÓJIMO COMO A NOSOTROS MISMOS”. ¿Quién consigue esto? Porque Él nos dice que el prójimo es el próximo, el cercano. La familia creemos que debe ser lo primero, pero no lo único. Hay un gran abanico en este tema del amor; amemos y cuidemos a los que más lo necesitan. Es fácil amar al que te ama pero ¿y al que te está fastidiando siempre? Él nos dice que perdonemos y olvidemos el daño recibido.
Ayúdanos Señor a cumplir tus mandamientos para no apartarnos nunca de ti y nuestros nietos vean en nosotros ese testimonio y aprendan a andar el camino de tus mandatos y no pierdan nunca la capacidad de amar a los demás y de esa forma sean siempre sembradores de PAZ.


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