¿A qué nos lleva el texto?
(matrimonio, 5 hijos, ambos trabajan, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)
Tomad, esto es mi cuerpo, esta es mi sangre.
El día en el que se sacrificaba el cordero pascual es el propio Jesús quien se da en sacrificio en lugar del cordero. Estaba a punto de culminar su misión en la Tierra y en la Última Cena avanzó lo que ocurriría en la cruz, que nos daría su propio cuerpo y hasta la última gota de su sangre. Eso es entregarse hasta el extremo, como lo hizo todo Él, por puro amor. Ante tanta pureza, y ante una entrega tan completa por mí, para expresarme Su amor hacia mí y enseñarme el camino de la Resurrección, le pido a Jesús por las mañanas que todas mis acciones, pensamientos, voluntad, lo que hago y lo que no hago, esté dirigido a agradarle. Y por las noches hago repaso de la jornada para evaluar si ha sido así, especialmente si he hecho algo que no haya sido digno de una respuesta a Él, para en ese caso, dirigirme a Él, pedirle su misericordia y su gracia para superar ese escollo, esa actitud, esa forma mejorable de pensar o de actuar, esa pasividad, de ahora en adelante. Y en todos los casos, me ofrezco como barro en sus manos para que me transforme cada día en una vasija digna de Él, con el convencimiento de que siguiéndole en el amor es como se alcanza la plenitud en la vida.