(matrimonio, él trabaja, con cinco hijos, pertenecen a comunidad cristiana de matrimonios)
Desde que nacen, damos todo nuestro amor a nuestros hijos. Comenzando por las malas noches que todos pasamos en los primeros meses, jugando con ellos aunque llegues con problemas o derrotado del trabajo, ayudando hasta la madrugada cuando se han retrasado en un trabajo del colegio. Ellos te lo agradecen a su manera, a veces con un gruñido y los más simpáticos con una sonrisa…y aún los quieres más, sin esperar nada. Cuánto más que nosotros a nuestros hijos nos quiere Jesús: permaneced en mi amor; mi alegría esté en vosotros; vosotros sois mis amigos; soy yo quien os he elegido. Y qué nos manda Jesús: que os améis unos a otros. Esto ya es más complicado. Porque amar al que me cae bien, amar en la familia, es más fácil. Esta mañana nos decía uno de nuestros hijos que tenía un problema con un compañero: mutuamente no se soportan. Amar al otro… Pues comienza a buscar todo aquello bueno que tiene, escarba si es necesario, que lo hay, pues Jesús está en él.o recibido.