¿Qué nos hace decir el texto?
(hombre, casado, trabaja, pertenece a movimiento cristiano)
Ven Espíritu divino,
emerge desde nuestras entrañas, tan humanas,
Tú, que nunca nos abandonas sea cual sea
la calidad de nuestro compromiso,
la fidelidad a nuestra vocación,
nuestro deseo de santidad y justicia…
Ven, ven, que sentimos que avanzamos casi a ciegas…
Sé nuestro bastón en nuestro crecimiento
y en nuestro quehacer en el cuidado del mundo.
Ven, padre amoroso de todo ser humano,
fuente de los miles de sabores,
matices
y texturas
del amor entre las personas,
signos de esperanza
de que el ser humano
ha nacido para amar y ser amado,
gracias a ti,
corriente de amor
que hace latir la mejor autenticidad de todo corazón humano.
Ven, ven, que sentimos que amamos casi a ciegas…
Sé quien empasta nuestros más íntimos vínculos
para ser testimonio eficaz de que otro mundo,
otras personas.
otras maneras de convivir son posibles y necesarias.
Ven, fulgor multiforme y vivificante
que inspiras,
alientas
y esparces
la vida vibrante en el universo.
Ven, ven que sentimos que vivimos casi a ciegas
entre casi cegados entre tanta idolatría
y tanta miseria
y tanto dolor evitable.
Sé el caldo de cultivo de nuestras posibilidades
de belleza,
de cuidado,
de humanidad
en nuestro irradiar síntomas de esperanza
en estos de ruina y desconsuelo.
Ven, cálida presencia,
que calmas maternalmente
nuestros miedos
y nuestras culpas…
tan humanas,
tan mezquinas,
tan repetidas…
Ven, ven que sentimos que la ceguera
casi nos paraliza,
casi nos define,
casi nos desvertebra.
Sé nuestro maestro en los aprendizajes a los que nos enfrentamos
en las sorpresas y sobresaltos de cada día.
Ven, dulce huésped del alma,
consuelo en nuestras angustias
según avanzamos en la edad,
en los fracasos,
en los desiertos.
Ven, ven que sentimos que caminamos
con doctrinas desgastadas,
con pastores que gestionan decadencias,
con desafíos que parecería
que superan nuestras estructuras,
nuestras capacidades,
nuestra fe.
Sé nuestra certeza última, primera, única
en medio de tantas paparruchas y tantos cinismos.
Ven, ven, amigable fuente de esperanza,
fundaméntanos
en estos convulsos e inciertos tiempos
donde no sabemos encontrar credibilidad,
porque acaso nadie,
nadie,
nadie
sabe liderar con lucidez
en las crisis tenebrosas,
estructurales,
pandémicas
en las que nos despertamos
y acostamos cada día.
Sé el motor incansable de nuestros mejores deseos,
de nuestras mejores acciones,
de nuestras más evangélicas entregas.
Ven, ven, nutriente nube
de todos los amaneceres,
aliméntanos
con tu energía,
con tu fecundidad,
con tu inspiración
tan sorprendente
y tan estimulante.
Haznos artesanos
de concordia,
de amistad social,
de buena vecindad.
Ven, ven y dinos
si acaso esta es la responsabilidad
de nuestras iglesias
en estos extraños tiempos.
Ven, ven,
que se llene nuestra vida de ti,
que nuestras palabras generen comunión,
que nuestras presencias
siembren lo que necesiten
las personas con las que nos relacionamos
y transformen las estructuras
que nos moldean
en estructuras que cuidan la vida,
toda vida,
en todo momento.
Sé nuestra garantía,
nuestra acreditación,
nuestra fuente de alimentación.
Ven, ven.
Rompe nuestros cálculos miedicas,
quiebra nuestras barreras comodonas,
abre nuestras entendederas,
que somos muy torpes
de pensamiento,
de palabra,
de obra.
Ven, ven, arco iris fascinante,
danos tu sabiduría benévola por encima de cualquier catecismo.
Ven, ven, sobrecogedora llama,
danos tu entendimiento cálido de tal modo nunca nos falte en lo más hondo del corazón de cada uno.
Ven, ven, infinita comunión,
danos tu consejo vivificante para purifique los motivos de nuestro actuar.
Ven, ven, serenidad inagotable,
danos tu fuerza llena de comunión para ser fuerzas de paz en medio de tanta calamidad evitable.
Ven, ven, motivo de toda alegría y de toda alabanza,
danos tu conocimiento silencioso para que busquemos más y más conocerte y vivirte,
Tú, lo más humano de lo humano.
Ven, ven, raíz y horizonte de todo deseo de santidad,
haz que te intuyamos,
presencia que moras en lo más profundo
de nuestro ser,
de la vida,
del universo…
presencia tan densa,
tan poderosa,
tan indefinible.
Sin Ti, ¿qué seríamos?
Sin Ti, ¿qué podríamos hacer?
Sin Ti, ¿qué podríamos ser?