ÚLTIMO PASO: ACTIO

¿A qué nos lleva el texto?

(matrimonio, 3 hijos, él trabaja, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)

Me llama la atención en este pasaje la mención a la amistad. Jesús se hace cercano, ha compartido todo lo mejor de sí, lo esencial, la fórmula para vivir una vida en plenitud. Nosotros a veces nos empeñamos en llenar nuestra vida de acciones, trabajos, empeños diversos, que quizás no están planteados en una primera idea con mala intención, es más, igual buscamos un bien hacia otros… Pero Jesús nos viene a decir hoy que nos planteemos si en verdad lo que estamos haciendo da fruto y si eso nos está haciendo tener esa alegría en plenitud. A veces las personas damos una apariencia de una gran frondosidad, ahondando en el evangelio del domingo pasado, una vid con muchas hojas, verde y exuberante, pero sin embargo, no se ve ni un racimo de uvas. Y es que no hemos entendido nada….

Él nos ha elegido, no somos nosotros quienes lo hemos elegido, y no nos quiere como cristianos con cara de vinagre. ¿Quién querría ver a un amigo con cara avinagrada?

El otro día me contaba un niño una pequeña experiencia que me llamó la atención, su padre les pidió a él y a sus hermanos que, algún voluntario le acercara una cosa a un conocido. Este niño decía: me ofrecí y lo hice yo, pero no lo hice con el pesar de perder mi tiempo y tener que hacer eso en vez de otra cosa, lo hice pensando en mi padre, que se sentiría orgulloso de que le ayudara sin plantearme más problema. Decía, se me hizo llevadero el rato perdido y me sentí feliz. Es una experiencia simple, pero nos ilumina en que es la intención con la que hagamos las cosas la que nos da esa alegría porque su yugo se hace llevadero. Cuidemos eso, que nuestros empeños tengan la intención adecuada y si no, podar, eliminar cargas que nos hacen estar cansados, de mal humor, sin ganas… Hasta descansar debe ser un acto de amor hacia el otro, porque lo debo hacer bien para amar mejor después. Los frutos que perduran son aquellos hechos con amor, y estos no tienen por qué ser grandes actos de amor, sino pequeños y muchos, pero concretos al máximo. Si permanecemos en ese amor, enseguida, lo que parecía una oscuridad, cambia y todo se ve más claro, percibimos la voluntad de Dios más fácilmente.


Publicado

en

por

Etiquetas: