¿Qué nos hace decir el texto?
(hombre, casado, trabaja, pertenece a movimiento cristiano)
¡Señor Jesús, anhelamos vida en autenticidad!
Parecemos figurantes en un baile de carnaval
en una inhóspita plaza urbana de cemento y ruido:
mentiras, cinismos, hipocresías nos envuelven
pegajosas,
heladoras,
tramposas.
No podemos evitar su impregnación
en nuestros deseos,
en nuestras palabras,
en nuestras acciones.
Vivimos en un mundo extraño en el que no nos encontramos a gusto.
Vivimos procesos sociales que desencajan los quicios de nuestros marcos mentales.
Vivimos dinamismos a los que no sabemos poner nombre.
Vivimos transformaciones que no sabemos dónde nos van a llevar.
¿Quién sabe lo que va a cambiar en nuestras vidas dentro de cinco o diez años?
Vivimos un tiempo de Iglesia, tu Iglesia,
desconcertante
con tantas y tantas insidias y maledicencias
por parte de algunos que parecería
que saben más de cuidar de nosotros
que tú mismo.
¡A veces hasta nos cansamos de nosotros mismos!
¡Señor Jesús,
recuérdanos,
con tu presencia
en nuestra oración silenciosa,
en nuestra piedad personal,
en nuestra lectura creyente de tu Palabra
y de los acontecimientos que vemos y padecemos…
que de ti procede nuestra energía,
nuestra vitalidad,
nuestra alegría de vivir
llena de alegría e imaginación!
¡Señor, reconocemos que somos sarmientos,
poco maduros,
poco atractivos,
poco fecundos…
aún…
aún…!
¡Ábrenos a tu poder!
¡Haznos florecer!
…que seamos la alegría de la vida de quienes nos rodean…
… que seamos vino de alta calidad de fraternidad…
…que seamos síntoma de esperanza auténtica y fecunda
porque irradiamos vida de tu Reino de Vida.
¡Haznos como María, vibrante música de Dios
en los recovecos del mundo,
de la cultura,
de la biografía
de quien nos encontremos.