TERCER PASO: ORATIO

¿Qué nos hace decir el texto?

(hombre, casado, trabaja, pertenece a movimiento cristiano)

¡Señor Jesús, anhelamos vida en autenticidad!

Parecemos figurantes en un baile de carnaval

en una inhóspita plaza urbana de cemento y ruido:

mentiras, cinismos, hipocresías nos envuelven

pegajosas,

heladoras,

tramposas.

No podemos evitar su impregnación

en nuestros deseos,

en nuestras palabras,

en nuestras acciones.

Vivimos en un mundo extraño en el que no nos encontramos a gusto.

Vivimos procesos sociales que desencajan los quicios de nuestros marcos mentales.

Vivimos dinamismos a los que no sabemos poner nombre.

Vivimos transformaciones que no sabemos dónde nos van a llevar.

¿Quién sabe lo que va a cambiar en nuestras vidas dentro de cinco o diez años?

Vivimos un tiempo de Iglesia, tu Iglesia,

desconcertante

con tantas y tantas insidias y maledicencias

por parte de algunos que parecería

que saben más de cuidar de nosotros

que tú mismo.

¡A veces hasta nos cansamos de nosotros mismos!

¡Señor Jesús,

recuérdanos,

con tu presencia

en nuestra oración silenciosa,

en nuestra piedad personal,

en nuestra lectura creyente de tu Palabra

y de los acontecimientos que vemos y padecemos…

que de ti procede nuestra energía,

nuestra vitalidad,

nuestra alegría de vivir

llena de alegría e imaginación!

¡Señor, reconocemos que somos sarmientos,

poco maduros,

poco atractivos,

poco fecundos…

aún…

aún…!

¡Ábrenos a tu poder!

¡Haznos florecer!

…que seamos la alegría de la vida de quienes nos rodean…

… que seamos vino de alta calidad de fraternidad…

…que seamos síntoma de esperanza auténtica y fecunda

porque irradiamos vida de tu Reino de Vida.

¡Haznos como María, vibrante música de Dios

en los recovecos del mundo,

de la cultura,

de la biografía

de quien nos encontremos.


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