¿A qué nos lleva el texto?
(matrimonio, 3 hijos, él trabaja, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)
Permanecer en el Señor, para dar mucho fruto. Todos hemos experimentado cómo, ante una situación similar, reaccionamos de una manera distinta, depende del grado de unión que tenemos con el Padre. ¿Cómo podemos medir ese grado de unión? Son muchos los factores que intervienen para detectarlo y algunos tienen que ver con la calidad de nuestra oración, la frecuencia en recibir los sacramentos, la lectura de la Palabra… Pero no sólo eso, para mí, un indicativo grande es el grado de servicio al prójimo que tengo, mi disposición a tratar con amor de madre a cada persona que me encuentro en el día a día.
No es simplemente “educación”, es esa actitud interior que te hace acoger al otro tal como es, con sus gustos, con sus ideas, sus defectos, su diversidad…Hacerle sitio dentro de nosotros, desterrando todo juicio o instinto de rechazo.
Es evidente que todos los días no tenemos esas ganas de amar tan a flor de piel, días malos, cansados, incluso empañados por un dolor físico o espiritual que nos atenaza. Lo importante es reconocer nuestra debilidad y ponerla en manos de Dios con total confianza, pero será esa actitud de reconocer nuestra nada la que nos va a poner de frente al hermano con espíritu humilde, que quiere el bien de los demás, que no se envanece, que es, en fin, la caridad verdadera. Es por tanto, poniendo en práctica la Palabra de Dios cuando mi nivel de unión con Él, crece. Cuando no amo, desparramo, estoy incluso contra Él. La tensión en el amor verdadero pone tus instintos en alerta, escuchas aún mejor, como si fuera un altavoz, esa voz interior, esa conciencia que no te hace desorientarte, que te enseña el buen camino.
Tenemos muchos medios de estar unidos a la vid, que cada uno escoja aquel que más le ayude, no olvidemos el hecho de vivir nuestra fe en comunidad, Jesús en Medio que se hace presente cuando dos o tres se reúnen en su nombre, es otro indicativo.
A mí me suele pasar, cuando no me apetece nada asistir al encuentro de comunidad, me digo: chico, esta semana has amado poco…, y casi siempre estoy en lo cierto.–
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