SEGUNDO PASO: MEDITATIO

¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

LA PASCUA DESDE UN SEGLAR

(hombre, casado, 2 hijos, trabaja, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)

Este es un evangelio sumamente gráfico de cómo actuamos los hombres, no sólo en materia de fe, que siempre se puede justificar que hay que dar un salto para creer en ella, sino cuando se nos presenta algo real, pero maravilloso, especial, único e irrepetible…que no lo creemos. Es sorprendente lo ciego que nos queremos volver ante algunas realidades. Bien es verdad que a veces esta sorpresa viene por la inmensa alegría, admiración y cariño que nos produce ver a alguien. Aquí unos discípulos entristecidos, a pesar de haber oído y a algún signo se encuentran con Jesús. Este no se hace invisible, se muestra ante ellos tal como es y se presenta. Ayer nos encontramos a Jesús y se nos presentó, hoy lo hará también…y mañana, y dependerá de nosotros reconocerlo o no, alarmarnos o no y es así, no porque te lo diga yo, sino porque Él mismo nos dijo en Mateo: En verdad os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos hermanos míos, aun a los más pequeños, a mí lo hicisteis. Y solo un detalle más, Jesús “se esforzó” en cumplir lo establecido en la Ley de Moisés (para nosotros Antiguo testamento) Jesús cumple con lo dicho, con lo prometido. Un motivo más para creer en la promesa de la vida eterna…y también nos dijo que teníamos que trabajar por su Reino. También esto era parte del trato.

DESDE UN PROYECTO DE FAMILIA

(mujer, soltera, próxima a contraer matrimonio, trabaja, pertenece a movimiento eclesial)

Este texto trata de un nuevo encuentro con el Resucitado y para mí, la forma en la que se produce nos da pistas claves de cómo reconocer, trabajar y compartir la fe en nuestra vida. En primer lugar, Jesús se hace presente en un lugar en el que los discípulos están reunidos hablando de “lo que les había pasado por el camino y cómo habían reconocido a Jesús al partir el pan”. Ser cristiano pues, es predicar, es compartir con los demás tu fe a través de actos y palabras. Esta experiencia de fe es “ser testigos”, como dice este Evangelio, y compartir ese testimonio de vida con los demás. ¿Cuántas veces lo hacemos?, ¿Hablamos de Dios?, ¿Compartimos nuestra experiencia como cristianos cuando estamos reunidos con amigos, con la familia, con gente que quizá no comparte esta visión? En segundo lugar, Jesús se presenta en una comunidad, cuando están reunidos, hablando de Él. Seguro que recordamos aquel pasaje de “donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos” (Mt 18:20) y es que esto ocurre realmente. Qué fácil es a veces tener esas dudas en nuestro interior a las que Jesús se refiere, pero Jesús en comunidad nos aporta una presencia real. Encontrarse con Cristo no es ver a un fantasma, es tener una experiencia de fe compartida con los hermanos. Por último, Jesús recurre a las Escrituras para recordar a la comunidad la importancia de acudir a ellas. ¿Tenemos realmente el Evangelio presente en nuestras vidas? ¿Nos limitamos a leerlo o somos capaces de comprenderlo como Jesús nos pide? Seamos pues, testigos de la obra de Dios, prediquemos la presencia de Jesús Resucitado en nuestras vidas, hagamos crecer nuestra fe en comunidad, y recurramos al Evangelio para parecernos más a Él.


Publicado

en

por

Etiquetas: