¿Qué nos hace decir el texto?
(hombre, casado, trabaja, pertenece a movimiento cristiano)
Señor Jesús,
vivimos en un laberinto:
estamos ahítos de perplejidades.
Nuestros actos,
nuestras palabras,
nuestros corazones
rebosan contradicciones,
paradojas,
sinsentidos.
Señor Jesús,
vivimos en medio de una niebla tóxica…
vivimos en el miedo,
vivimos en las incertidumbres,
vivimos desconcertados.
El virus, la economía, los trabajos,
la política, las restricciones, las vacunas,
las distancias, las ineptitudes, la corrupción…
Estamos cansados.
Estamos hartos.
Estamos indignados.
Señor, por la fe sabemos que cuidas de nosotros.
Señor, por la fe sabemos que descubrimos en nuestras heridas
las heridas del mundo.
Señor, por la fe sabemos que por el modo de sufrir
se reconoce al verdadero discípulo.
Señor, sabemos que nuestro ser más profundo
viene de la fuente que nunca se agota,
tu Padre.
Señor, sabemos que nuestro comprender más profundo
proviene de Ti, que eres la Palabra de Vida Eterna,
Señor, sabemos que nuestras energías más vitales
nos llegan de la energía inagotable
que atraviesa los siglos posibilitando e impulsando
los mejores logros de la inteligencia y el amor.
Señor Jesús, pones nuestra inteligencia,
nuestras búsquedas intelectuales
en su sitio…
Señor Jesús, pones nuestro corazón,
nuestros inquietos deseos
en su sitio…
Señor Jesús, pones nuestra libertad,
nuestras ansias de identidad
en su sitio…
… su sitio eres Tú,
su sitio es tu presencia
por donde quiera que miremos…
su sitio es tu santidad
en todos los momentos de silencio y de luz,
su sitio es tu poder
allí donde intuimos certezas
de perdón,
de comunión,
de salvación.
Señor, somos lo que recibimos: vida…
Señor, somos lo que damos: fraternidad…
Señor, somos lo que acogemos: amor…
Señor, somos lo que irradiamos: comunión…
Por ti sabemos que la expresión más bella de lo humano
es la entrega de sí.
Tocan tiempos de soltar.
Tocan tiempos de confiar.
Tocan tiempos de entrega.
Tocan tiempos de optar.
Tocan tiempos de arriesgar.
Tocan tiempos de acrisolar.
¡Tocan tiempos de darse!
Señor, no somos totalmente valientes.
Señor, no somos íntegramente hombres y mujeres de fe.
Señor, no somos conscientes
de que la clave de tu evangelio
es que los dones se convierten en tareas.
Señor, que nuestras cruces sean fanales
que orienten nuestra inteligencia y nuestra libertad
camino de la verdad.
Señor, que nuestras cruces sean marcas en el camino
hacia la vida sobre toda vida
de la que tu paso por el mundo
es el máximo reflejo por los siglos de los siglos.
Señor, que nuestras cruces sean ocasión de centrarnos,
a solas,
en nuestro propio camino.
Verdad, vida y camino
enraizados en Ti,
Dios de Dios,
Luz de Luz,
Vida de vida.