¿A qué nos lleva el texto?
(matrimonio, 3 hijos, él trabajan, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)
“No era la luz, sino testigo de la Luz.”
Las figuras por excelencia del Adviento, aparte del Niño Jesús, la Virgen María, san Juan Bautista, San José…tienen un denominador común, todos cumplieron su misión a la perfección, sin salirse de su mandato ni un ápice, sin caer en la tentación de sentirse más protagonistas de lo encomendado, en ellos prevalecía la gran virtud de la humildad. En este sentido, me sigue sorprendiendo Juan el Bautista, nunca llega a vanagloriarse ni a sentirse más que Aquel que vendrá.
¿Por qué no encargó, Dios Padre, a un fariseo o a un doctor de la Ley, que preparara el camino para el nacimiento de su Hijo?. Pues sabemos la respuesta fácil, al Señor no le gustan la hipocresía, aquellos que visten con mucha parafernalia, no hacen lo que predican, carecen de ternura y comprensión por los más pobres porque están a otro nivel, miran por encima del hombro…
Para SER TESTIGOS DE LA LUZ, hay que pedalear, como actuaban las dinamos de las antiguas bicicletas, si no había movimiento, no mandaban esa energía que iluminaba la bombilla. Los pequeños actos de amor para con el prójimo, son nuestra fuerza al pedalear. La dinamo, es Dios que hace entender a los demás que ese amor tan incondicional, viene de una esperanza que trasciende al más allá, que espera gozar de la plenitud junto al Señor y que aquí en la tierra, nos sale espontáneo agradecer su Amor, queriendo al prójimo, porque le vemos reflejado en su corazón. Esta actitud, no dejando de pedalear, haya viento o lluvia, frio o calor, en la alegría o en la tristeza, nos pondrán en posición privilegiada para alumbrar la oscuridad, los desiertos propios, para pedir perdón y encontrarles sentido, y los de los de los demás para ofrecernos a ayudar, sin despistarnos ante el dolor ajeno y sin caer en el peligro de ser indiferentes a su sufrimiento.
Como San Juan dice, digamos nosotros: somos simples siervos que hemos hecho la mínima parte, la Luz la da el Señor, nosotros podemos testimoniar que esa forma de hacer, nos ilumina y nos sentimos dichosos.