¿Qué nos dice el texto?
Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.
DESDE LA ENFERMEDAD
(mujer, casada, jubilada, convaleciente, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)
Hace un año por estas fechas me encontraba en la UCI con un problema serio y que importancia cobró entonces para mi este evangelio, sobre todo esta frase “Velad por que no sabéis el día mi la hora” Cuando le ves las orejas al lobo y te das cuenta que la cuota de vida se está agotando, la muerte y nuestra temporalidad saltan a primer plano de nuestra conciencia, cerrar los ojos a esa realidad seria actuar como las doncellas necias. Durante las largas, larguísimas horas de insomnio que me acompañaron los meses posteriores, este es uno de los temas a los que más reflexiones le he dedicado: El encuentro definitivo con el Señor. Entendí con claridad el papel de las doncellas sensatas y lo importante de estar preparada. Descubrí que hay momentos en la vida en que nadie, nadie te puede acompañar, que tienes que afrontarlo sola. Ni marido, ni hijos, ni amigos… Es un acto donde solo estas tú y Dios
Nos preparamos para la vida, pero no nos preparamos para la muerte, es más no nos gusta hablar de esto. Sin embargo siento que el Señor me está dado la oportunidad de ir preparándome (podía haber llegado y encontrarme como a las necias). Darme cuenta de ellos me está dando la oportunidad de arreglar algunas cosas que tenía pendiente y que está resultando ser muy sanador. Estar preparados hace más fácil enfrentarte a ello y a partir de ahí dejarte confiadamente en las manos del Señor porque no sabemos el día ni la hora
DESDE EL CUIDADO DE LA CASA COMÚN
(mujer, casada, trabaja, 4 hijos y un perro, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)
¿Somos doncellas necias o somos doncellas sensatas? Pues la verdad es que con esta parábola me he liado un poco orientándola al tema medioambiental… Para mí las que no actúan bien serían las sensatas, ya que parece que derrochan el aceite dejando las lámparas encendidas más tiempo… pero claro, no debemos perder el objetivo final que es recibir a nuestro esposo. Las doncellas no saben cuándo llegará, pero deben estar preparadas. Nosotros igualmente debemos prepararnos, preparar nuestro corazón y preparar el planeta, aunque vamos un pelín tarde, se nos está acabando el aceite. Con el cambio climático se nos acaba el tiempo para desacelerarlo, pero todavía estamos a tiempo. Hablan de 2030 como el año tope para revertir el cambio climático, así que tenemos por delante un plazo para cambiar nuestros comportamientos consumistas y reducir el impacto de la actividad humana sobre la tierra. Expertos medioambientales dicen que si no frenamos el cambio climático habrá una crisis mucho más devastadora que la del COVID :«El cambio climático es sinónimo de desigualdad y pobreza. Y, por tanto, la experiencia que vamos a conseguir en este sentido durante esta crisis nos será de mucha ayuda a la hora de enfrentar la emergencia climática». Transforma la amenaza del COVID en una oportunidad para cambiar nuestro estilo de vida y así poder suavizar la crisis del cambio climático. Empecemos a prepararnos ya, llevémonos aceite de repuesto para nuestras lámparas: de las 4Rs (reducir, reciclar, reutilizar y recuperar), tres están directamente en nuestras manos.
Reduzcamos consumo, especialmente de productos electrónicos, carnes rojas, envases y plásticos, hidrocarburos…residuos y consumo, reutilicemos, reciclemos
Reutilicemos o dejemos que otros utilicen aquellos productos que no queramos ya pero estén en buen estado. Lo podemos dar a organizaciones, lo podemos vender y donar el dinero…
Reciclemos, después de alargar y aprovechar la vida de nuestros productos, depositémoslos en contenedores adecuados para que empresas especializadas puedan recuperar materiales.
Para que seamos sensatos y ayudemos a los demás en nuestro alrededor a serlo también.