SEGUNDO PASO: MEDITATIO
¿Qué nos dice el texto?
Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.
DESDE LA ENFERMEDAD
(mujer, casada, jubilada, convaleciente, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)
El Itinerario que nos propone Jesús es una alternativa inmejorable a los caminos que nos propone la sociedad en la que vivimos. Vivirlo nos garantiza disfrutar de la promesa que Dios nos hace.
Si eres de los que actúan sin prepotencia y arrogancia, sin superioridad ni vanagloria.
Si eres de los que actúan sin imponer la fuerza, ni la coacción. Sin querer pasar por encima de nadie. Si eres sosegado y humilde.
Si acompañas al que está solo y consuelas al que sufre. Si compartes con el que no tiene.
Si eres solidario y trabajas por una vida más digna. Si eres de los que prefieren una conciencia limpia a una ganancia inmerecida.
Si eres de los que no cierran los ojos ni el corazón ante el sufrimiento de los demás. Compasivo ante las debilidades del otro. Bondadoso en el trato.
Si tienes una conducta transparente, sin dobleces ni ambigüedades. De los que saben pedir perdón y levantarse de sus caídas. Honesto contigo mismo y con los demás.
Si eres de los que unen corazones y no siembras discordia. Cultivas la armonía y el sosiego. Si rehúyes la hostilidad.
Si eres de los acosados por denunciar los derechos de los oprimidos. Por denunciar los abusos al débil. Amenazado por vivir con coherencia el evangelio
Si eres criticado y señalado por creer en Dios y pertenecer a la iglesia. Censurado por manifestar públicamente tú fe.
DESDE EL CUIDADO DE LA CASA COMÚN
(mujer, casada, trabaja, 4 hijos y un perro, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)
¡Qué bonito el evangelio de hoy, que esperanzador, pero a la vez que duro!. El Señor nos llama por un camino muy duro, pero que lleva al cielo. Estas semanas he estado escuchando en Radio María unos programas sobre la los mártires que evangelizaron Canadá allá por alrededor de 1640-1650. ¡¡Qué voluntad!! Es impresionante la mansedumbre e incluso ganas y agradecimiento que mostraban por ser martirizados y seguir el camino del Señor. Creo que jamás seré capaz de rezarle tanto a Dios. No soy capaz ni de ducharme con agua fría para consumir menos recursos, que aunque parece una tontería podría es un mero detalle de mi poca fuerza de voluntad y mi poco espíritu de sacrificio. Dichosos los que cuidan la casa del Señor y todas las criaturas que en ella habitan y dichosos los que son insultados o perseguidos por velar por ello.
No seamos rencorosos con las personas que no cuidan la casa del Señor, por contra, veámoslo como una oportunidad de enseñarles. Estemos alegres y contentos porque estamos siguiendo el Evangelio, el Señor nos da una gran oportunidad cada día de seguirle.