¿A qué nos lleva el texto?
(matrimonio, 5 hijos, ambos trabajan, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)
¡Cuanta plenitud hay en las Bienaventuranzas!
¡Qué felicidad tiene que dar vivirlas!
¿Seré capaz de orarlas esta semana? No para pedir ser más justo, más misericordioso, más limpio,… para no medirme con lo que soy ahora y no agobiarme en mi mediocridad. En lugar de ello, proponemos pedirle al Señor, que es en quien se realizan a la perfección todas las virtudes que recogen las bienaventuranzas, que es el único perfecto (en la Eucaristía decimos “sólo tú eres santo”), que te dejes contagiar de sus dones. De sed de justicia, porque Él es justo, de misericordia, porque Él es misericordioso, de limpieza, porque Él es limpio, de ansias de trabajar por la paz, porque Él es pacífico, de alegría, porque Él es alegría.
¿Y seré capaz también de identificar situaciones concretas a lo largo de la semana en las que se pueden estar cumpliendo las bienaventuranzas, en gente cercana a mí o propiamente en mí?