SEGUNDO PASO: MEDITATIO

¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE LA ENFERMEDAD

(mujer, casada, jubilada, convaleciente, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)

La invitación  nos la hace el Señor a todos sin importar el estatus que tengamos en la vida. Esta invitación no obliga, ni presiona. Somos libres de decir sí o no. Esto me lleva a reflexionar entre ser y sentirnos libre.

¿Somos realmente libres a la hora de elegir lo que queremos? De hacer sí… de elegir quizás no tanto. Estamos condicionados por lo que hemos vivido y  a escoger bajo circunstancias que no hemos elegido y que nos vienen impuesta por distintos factores: familia, sociedad, lugar de nacimiento. Creo que somos menos libres de lo que pensamos y nuestro comportamiento está influido por las circunstancias que nos rodea, por el ambiente, por la cultura, también por la edad y la enfermedad.  Esto me lleva a otra  pregunta ¿Somos realmente consciente de todo lo que nos condiciona o limita?. ¡Estamos rodeados en todo momento de tantos estímulos! Y todos ellos son una influencia directa en nuestro comportamiento. Es cierto que las circunstancias me condicionan, pero solo determinan donde empiezo, no donde termino. No me imposibilitan,  siempre puedo encontrar alternativas. Creo que la libertad reside en salir de nuestra zona de confort, cuestionar si fuera necesario lo que venimos haciendo por costumbre, lo de “toda la vida”; vivir lo que creemos y soñamos sin ataduras. Atrevernos a pensar diferente. Desde ahí debo responder a su llamada.

Sí, quiero aceptar a la invitación del Señor, participar plenamente del banquete con el vestido adecuado, con el compromiso que supone responder a la llamada, por encima de las circunstancia y de las limitaciones.

DESDE EL CUIDADO DE LA CASA COMÚN

(mujer, casada, trabaja, 4 hijos y un perro, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)

El Señor me pilla por todos lados… y lo digo en el buen sentido

Hoy he recibido una invitación que podría ser para “una boda”, es una llamada. Me han pedido que participe en un proyecto relacionado con la Laudato Sí. A mi esas cosas me dan un poquito de miedo, tanta responsabilidad!! yo soy más de andar por casa… Pero por otra parte, algo estaré haciendo bien porque me van identificando como “muy implicada con el cuidado de la casa común”. Ya que tenía que hacer este comentario he acudido a las lecturas del domingo para ver qué me decía el Señor y ¡¡claro!!…. me encuentro de cara con uno de los salmos que más me gustan y siempre me acompaña, el Salmo 22 (El Señor es mi pastor…), que me recuerda que Él me acompaña por el sendero justo… y termina diciendo “y habitaré en la casa del Señor por años sin término”.

Después de comentar esta decisión con mi querido esposo que me anima y, en cuanto he visto este salmo, ya no me quedan motivos para no ir a la boda y vestirme de gala, aunque mi miedo sea no estar a la altura de lo que se necesita para este proyecto.

En la Lectura de Pablo a los Filipenses, dice Pablo que sabe vivir en la pobreza y en la abundancia, dice que todo lo puede en aquel que le conforta. Supongo que si el Señor me llama, aunque pocos sean los escogidos, será que cree que puedo llevar a cabo esa tarea, así que intentaré hacer lo mejor que pueda, siempre con Él. Esto además supondrá una vuelta de tuerca más en mi conocimiento y puesta en práctica de la Laudato Sí y por tanto, mucha más implicación en el cuidado de nuestra casa aquí en la Tierra, que ya nos gustaría que no tuviera término para las siguientes generaciones.

Esta semana quiero ir revisando eso de vivir en la “abundancia de desprenderme de cosas materiales” y más que desprenderme, no comprar y no acumular. Almacenamos chismes y más chismes que utilizamos una vez y luego abandonamos, no nos queda sitio ni en el trastero, así que quiero dejar de hacer cualquier compra compulsiva o no, pensar tres veces si de verdad “lo necesito” .. pero ¿¿ qué significa para mi “necesitar algo”???. Mi hija está empeñada en hacerme un regalito con su dinero, le hace mucha ilusión, pero intento hacerle ver que no necesito nada material… tengo más que de sobra de todo, así que hemos acordado comprar un árbol para plantarlo. Espero que lo cuidemos con cariño y nos dure mucho, como deberíamos hacer con todo nuestro planeta.

Gracias al Señor por estar conmigo


Publicado

en

por

Etiquetas: