¿A qué nos lleva el texto?
(matrimonio, 5 hijos, ambos trabajan, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)
Ni quiero que arriende la viña a otros labradores.
Quiero servirle cuidando la viña que me ha arrendado.
Esa viña es mi vida. Lo más preciado que tengo, me la ha confiado el Señor.
¿Cómo estar a la altura de ese regalo? ¿Qué puedo hacer con lo que tengo, con lo que soy, en cada situación que se me presenta? ¿Cómo voy a utilizarla a su servicio? En concreto, voy a fijarme si soy simpatizante de la causa de Jesús o si soy discípulo suyo. ¿Me conformo con pertenecer al grupo de los cristianos, o pongo a disposición mi vida?¿Simplemente obedezco las órdenes del Maestro o asumo responsabilidades?¿Entiendo mi entrenamiento en santidad como una ganancia para mí, o como una inversión que enriquece a los demás? ¿Me quedo en desear que el mundo se transforme, o me presento voluntario para construir el Reino? ¿Cuánto me doy? Haz tuyo el lema del octubre misionero de este año: “Aquí estoy, envíame”