SEGUNDO PASO: MEDITATIO

¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE EL CUIDADO DE LA CASA COMÚN

(mujer, casada, trabaja, 4 hijos y un perro, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)
 

Como dice el Papa Francisco al comienzo de la Laudato Si, la tierra, nuestra casa común nos acoge entre sus brazos y nos sustenta, y clama por el daño que le provocamos. Para mi la clave está en la palabra “acogida”, es decir, estamos en la tierra temporalmente y es generosa con nosotros…. A pesar de que los humanos seguimos abusando y causándole daño. También debemos tratar con cuidado a todos los seres vivos dice el Papa. Ahora que acabamos de adoptar (no acoger, es decir, para toda nuestras vidas) a una perrita con nosotros queremos darle lo mejor para ella, compramos un buen pienso y vigilamos la cantidad, le damos cariño, la paseamos, velamos para que no pase demasiado calor, la llevamos a la clínica veterinaria… etc. Como nosotros puede haber muchas personas igual de responsables con su perra, pero luego, no cuidan su cuerpo no reciclan, consumen abusivamente o consumen alimentos nocivos, malgastan recursos, contaminan…. Durante esta pandemia hemos visto como la Tierra ha mejorado su estado respecto a emisiones de CO2 al frenar el bullicioso y acelerado estilo de vida actual para muchos pero ha aumentado el consumo eléctrico porque estamos más tiempo enchufados a internet y a la tele. En algún aspecto u otro falla nuestro autocontrol, y ya no podemos decir que sea por ignorancia de que algo haga daño, porque información precisamente es lo que nos sobra, es miedo, pereza o falta de voluntad.

Por eso, tanto la primera lectura como el evangelio de hoy, nos llaman a ayudarnos los unos a los otros a corregirnos desde el cariño, a volver a llevar un estilo de vida responsable y sostenible, en todos los ámbitos, llevar a cabo, como dice el Papa, una “conversión ecológica”. Dios nos elige como sus “voceros”, nos sube a una atalaya. Si alguien ensucia o estropea algo de nuestra propiedad, le decimos que tenga cuidado y que no lo vuelva a hacer… pues eso mismo debemos hacer con cualquier persona que no cuide nuestra casa COMÚN. Todos somos responsables, y debemos dejar a un lado el miedo al que dirán, a que la otra persona nos reproche la advertencia o se “envalentone”… No debemos quedamos impasibles ni indolentes, Dios nos llama a defender, con tierna firmeza, su /nuestra casa de aquel que haga mal, ya que si no, nosotros también estaremos haciendo mal. Cuidemos nuestro cuerpo y nuestra casa presente y futura, y eduquemos a nuestros hijos para ello desde el ejemplo.


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