(matrimonio, jubilados, siete nietos, pertenecen a grupo de matrimonios)
Señor, Tu conocimiento del ser humano es absoluto. Hubo discípulos que te siguieron hasta el pie de la cruz y Tú otorgas tu máxima confianza al que te negó tres veces, haciéndole repetir otras tres veces que te quería, aflorando, desde lo más profundo de su corazón, la tristeza por tu aparente falta de confianza en él y por la vergüenza de las tres negaciones anteriores. Con qué amor y con qué ternura nos llamas la atención de nuestros desamores y desvíos. Ahí radica nuestra confianza, en tu amor sin límites. Aun sabiendo que te hemos negado, no tres veces como Pedro, sino cientos de veces pero, como Pedro, con la tristeza en nuestro corazón te decimos que te queremos, que queremos quererte, desde lo más profundo de nuestro ser, a pesar de nuestras infidelidades y te pedimos que sepamos transmitir a nuestros nietos ese deseo de amarte, a pesar de nuestras imperfecciones, que las verán, pero que la demostración, con obras, de ese amor supla a esas imperfecciones. Que vean, también, nuestra fe y confianza en ti, aunque a veces, según el criterio humano, parezca que nos abandonas. DE NUEVO, FELICES PASCUAS Y QUE LA SEMANA SEA, PARA TODOS, PLACENTERA.