SEGUNDO PASO: MEDITATIO

¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE LA ESPERANZA DE LA VIDA

(mujer, soltera, trabaja, médico, pertenece a comunidad cristiana y movimiento laical )

Cuando Jesús no está cerca, nos habita el miedo, la incertidumbre, las dudas y nos encerramos como los apóstoles. Y cuando viene la noche de la enfermedad , trae mucho miedo, mientras se está en el hospital. Pero también veo cada día, aquellos pacientes que reciben el Espíritu Santo, que tienen Jesús en el centro de sus vidas, como llevan con PAZ su ingreso. Es realmente la característica de los cristianos. Tienen cáncer, enfermedades, accidentes como los demás , sufren como cualquier persona, pero en medio de ese sufrimiento pueden VER a Jesús, que los conforta y les dá LA PAZ, se sienten queridos, amados y reconfortados en esa historia que les toca, pero no se sienten solos, sino que tienen esperanza y  reconfortan y anuncian con sus vidas, son ejemplo para aquellos que estamos a su cuidado y también para los compañeros de habitación. Esa Paz y ese Amor de un Padre que nunca nos abandona y siempre se hace cercano en los momentos de mayor dificultad, para decirnos que nos quiere con locura, que Él está siempre cerca del que sufre.

DESDE LA ENFERMEDAD

(mujer, casada, jubilada, convaleciente, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)

Que breve es el evangelio de hoy pero que denso!. Jesús se hace presente entre los discípulos y me llama la atención que en un texto tan corto se insiste por dos veces en la paz. Para mi la paz de Jesús tiene un sentido más profundo que el cese de hostigamiento entre dos países o dos grupos enfrentados, significa la presencia de Dios en mi vida. Para mí es tan importante tener paz, (conforme cumplo años más) lo que significa vivir con total tranquilidad porque no me destruirán las dificultades y problemas que pueda tener porque tengo puesta mi confianza en el Señor y él es mi fortaleza.

Quiero ser paz y vivir en paz, que quien se acerque a mí no encuentre la confrontación, el juicio, la intransigencia, y si encuentren la empatía, la cercanía, el perdón, la reconciliación. A veces vivir esto me cuesta porque algunas situaciones o personas me lo ponen difícil y mi primera reacción  es cerrar puertas.

Quiero contribuir a la paz, reconstruir las relaciones humanas rotas por un mal entendido, por una discrepancia de criterio, por una ofensa, por el orgullo. A veces se me escapa la palabra fuerte, el gesto destemplado, el ceño fruncido. Me falta mansedumbre

Realmente necesito todo esto para vivir el día a día en armonía con mi familia, con mi comunidad, con mis vecinos, conmigo misma. A pesar de mis debilidades esta es la paz que el Señor me da y me pide y aunque cierre puertas el Señor las traspasa.


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