(hombre, casado, trabaja, con un hijo)
Que no sea mi vida, Padre, un sinfín de cosas por hacer, de pasos que dar,
de asuntos pendientes de resolver…
Que no sea mi vida una sucesión de ruidos, de preocupaciones, de soluciones…
Señor, que mis pasos tengan destino, tengan sentido…
Que mis acciones sean obras y no proyectos por terminar…
Que cada momento sea único, porque incomparable es un instante vivido en la intensidad de amar y sentirse amado.
Y que en todo ello estés Tú, Padre mío…
Tú, que sólo pides mi corazón,
que no reserve yo mi alma,
que no llene mi fe de obligaciones sino de generosidad,
que no llene mi camino de ritos sino de encuentros profundos,
que me alimente de oración, que descanse en el templo para acelerar los pasos,
que no invente silencios, sino que los viva plenamente para descubrirme ante Ti y en mi.
Que no me conforme con aquello que me encuentro, con lo que se me da hecho,
sino que me impulse la inquietud de seguirte, de ser coherente, de entregarme, de mostrarte y testimoniarte al mundo desde
lo que soy y desde lo que hago, al modo de Jesús.