(matrimonio, padres de dos niños, trabajan ambos, pertenecen a comunidad cristiana)
Nos encanta estar juntos, nos encanta las vacaciones no porque no queramos trabajar, no porque seamos gandules, pero sí porque es la oportunidad de pasar mucho tiempo juntos, nosotros dos y con nuestros hijos. Mientras, vamos haciendo encaje de bolillos para robarle un ratito al tiempo y tener un espacio para nosotros dos. Cuando estamos juntos, sin más aspiración que estar, sin otras ocupaciones que ronden nuestra cabeza, sin otros intereses aparte que mirarnos, aburrirnos incluso juntos, perder el tiempo entre nosotros, nos sentimos bien y deseamos que el instante se eternice, se haga imperecedero. Pero aunque no entendamos nada de lo que Dios pretende con nosotros, aunque nos sintamos en ocasiones atemorizados como sus discípulos, ¡qué bien estamos junto a El! ¡Cómo nos gusta estar juntos! De vez en cuando hay que subir a la montaña, sin olvidarse de lo demás, pero buscando nuestros montes y subiendo de tanto en tando, para disfrutar de la presencia privilegiada del otro y sobretodo, del Señor.