¿Qué nos dice el texto?
Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.
DESDE LA RELIGIOSIDAD POPULAR
(hombre, casado, trabaja, dos hijos, cofrade y hermano de varias hermandades de penitencia)
¡Hoy es Domingo de Ramos! La Iglesia nos invita a contemplar en el Evangelio de hoy la Pasión de Nuestro Señor, pero hoy no puedo, más que pensar y soñar con tantos y tantos Domingos de Ramos que he vivido rodeado de la gente que más quiero, y es que hoy……sale mi cofradía.
Una cofradía que me ha dado desde pequeño, los mejores amigos de mi vida, que ha sido para mí, escuela de formación en valores cristianos, y que me ha ido acompañando en el camino de la vida, pasando por todas las etapas que hasta ahora he recorrido. Me aportó compañeros de estudios, una pandilla de amigos para salir a divertirnos, unos leales y fieles consejeros, y junto a ellos he ido creciendo, y viviendo; juntos hemos celebrado cumpleaños, bodas y bautizos, juntos, hemos llorado por los que se quedaron en el camino y por los familiares que ya están en el cielo, juntos, hemos rezado ante Nuestros Sagrados Titulares, juntos hemos sido los privilegiados pies de Nuestro Señor y de Nuestra Virgen, juntos nos hemos vestido con la túnica de nuestra Hermandad y juntos seguimos soñando con todo lo que nos queda por vivir.
Gracias Señor por haberme llevado hasta mi cofradía, por haberla usado como ancla en mis momentos de duda y por permitirme hoy desde ella poder dar testimonio de Ti.
DESDE LA ENFERMEDAD
(mujer, casada, jubilada, convaleciente, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)
Echaré de menos en este domingo de pasión la celebración en mi parroquia con las ramas de olivo, la lectura de este evangelio proclamado por todos junto al celebrante, el bullicio de las calles, el olor a azahar y a incienso. Porque este domingo previo a la Semana Santa era un domingo lleno de color y de alegría, como debió ser la entrada de Jesús en Jerusalén. Esta semana será distinta a todas las vividas. Pero seguirá siendo una semana de pasión.
Leyendo el evangelio veo en la figura de Jesús a esos ancianos que están pasando esta crisis del Coronavirus, en algunas residencias con escasos recursos sanitarios y de personal. Sin la visita de familiares que les consuele en estos momentos. Muriendo solos en el hospital sin que el marido, el hijo, el hermano puedan darles ni un último abrazo. Y veo a Jesús en esos médicos y enfermera, extenuados y agotados de tantas horas de trabajo y con falta de material de seguridad, cayendo muchos también enfermos. Y veo en Jesús a tantas personas angustiadas por la pérdida de su negocio, de su trabajo. Y veo a Jesús en esas personas que no solo no pueden despedir ni velar a sus muertos sino tampoco recibir un abrazo de consuelo. Y se me conmueve el alma. Sí, esta es una auténtica semana de pasión.