TERCER PASO: ORATIO

¿Qué nos hace decir el texto?

(hombre, casado, trabaja, pertenece a movimiento cristiano)

 

Cristo Jesús, creo en Ti, el Viviente.

¿Cómo nos vas a abandonar en la muerte?

Cristo Jesús, creo en Ti, el Viviente.

¿Cómo vamos a hundirnos en la nada?

Cristo Jesús, creo en Ti, el Viviente.

No estamos arrojados en la realidad,

estamos implantados en tu amor.

Cristo Jesús, creo en Ti, el Viviente.

Muchos dicen que la muerte

es lo definitivo de lo definitivo.

Pero mi corazón se abre a Ti.

Cristo Jesús, creo en Ti, el Viviente.

Los cristianos no sabemos de la otra vida

más que los demás seres humanos.

Por la fe, sabemos que no estamos solos.

Cristo Jesús, creo en Ti, el Viviente.

A veces, barrunto lo que queremos decir cuando decimos

“…creador y dador de vida…”.

Cristo Jesús, creo en Ti, el Viviente.

A pesar de tantos duros silencios.

de tanto sufrimiento evitable,

Cristo Jesús, creo en Ti, el Viviente.

Cristo Jesús, creo en Ti, el Viviente.

No puedo creer que cualquier vida humana

haya sido en vano.

Cristo Jesús,

confianza de nuestra confianza,

raíz de nuestras raíces,

silencio en nuestros silencios:

acaso tengamos que experimentar,

de alguna manera,

la ausencia

íntima,

agónica,

como una convulsión de noche oscura…

… de tu presencia

para reconocer, al fin,

que sólo de Ti

viene la salvación

que sacia nuestra hambre más profunda;

que sólo por Ti

tiene sentido

nuestra pasión por Dios,

nuestra pasión en Dios,

nuestra pasión hacia Dios;

que sólo por Ti

merece la pena vivir

cuidando la vida

hasta el extremo de dar la vida.

Cristo Jesús, creo en Ti, el Viviente.

Te encomiendo

a todos nuestros fallecidos.

Te encomiendo a todos los fallecidos

en esta pandemia que nos conmociona.

Y especialmente te encomiendo

a todos los que han muerto en soledad.

Te encomiendo también a todos

los que han muerto anónimamente

en los infames caminos de las migraciones

por causa de la miseria y la guerra.

Te encomiendo, además, a todos

los que han muerto demasiado pronto…

los que han muerto por causas evitable,

fruto de la necedad o del egoísmo humano.

Admítelos ante la luz de corazón.

Cristo Jesús, creo en Ti, el Viviente

que no dejas

que ninguna vida se pierda,

porque eres la presencia más eminente

de la radical bondad del Misterio de Dios,

Misterio de donde venimos,

Misterio en quien consistimos,

Misterio hacia donde nos dirigimos

por amor,

por amar…

a través de esta vida

llena de alegrías, paradojas y retos…

llena de seres humanos,

a veces, demasiado humanos,

a veces, poco humanos.


Publicado

en

por

Etiquetas: