DESDE EL MATRIMONIO Y LA FAMILIA

(matrimonio, padres de dos niños, trabajan ambos, pertenecen a comunidad cristiana)

Entre los “elásticos para la careta del niño”, el trabajo y todo lo que tenías que hacer para “ayer”; comprar el embutido para los bocadillos; los cursos de formación que aparecen “de repente”; las charlas a las que no puedes ir porque es que si no, a tus padres les va a dar un “yuyo” de tanto cuidar a los nietos; los regalos y los cumples los fines de semana; de repente escuchando la palabra de Dios descubrimos el desierto. (Si hasta la ceniza fue un momentito, porque no llegábamos a tiempo para hacer las tareas de nuestro hijo mayor). Y lo peor de esto es que, apenas nos queda tiempo para nosotros, la pareja. Hemos descubierto que tenemos que buscar, aunque sea unos segundos para mirarnos, para sentirnos, aunque sea solo para estar juntos los dos. Quizás no tengamos cuarenta días, pero durante esta cuaresma, durante este tiempo maravilloso, queremos pedir al Espíritu que nos empuje al desierto, para que después podamos dar testimonio de su amor, en nuestro día a día, en las situaciones cotidianas de la vida y en nuestra familia.


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