(matrimonio, él trabaja, con cinco hijos, pertenecen a comunidad cristiana de matrimonios)
Estar en un grupo de vida o en una comunidad donde compartir la fe, se puede parecer al paralítico que llevaban entre cuatro. Vamos buscando a Jesús, caminando, intentándolo por la puerta, o si no abriendo boquetes por el techo, entre todos, aunque después cada uno tenga su experiencia personal con Él. Unas veces ayudarás a llevar a algún hermano, otras acompañarás y otras te llevarán a ti en la camilla. La familia también es una pequeña comunidad. Al principio nos toca a los padres llevar a los hijos en el cochecito, poco a poco pasan a ser nuestros compañeros y más de una vez serán nuestras muletas para vivir nuestra confianza en el Señor. Como les decimos a nuestros hijos “hay que estar guapos por dentro y por fuera” y eso sólo se consigue llegando hasta Jesús y dejándonos transformar por Él.