SEGUNDO PASO: MEDITATIO

 

¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE LA ENFERMEDAD

(mujer, enferma de cáncer, pertenece a grupo cristiano)

Hoy me siento una privilegiada porque el Señor me ha elegido para hacer de mí una persona nueva. Es verdad que he pasado un año muy duro, ahora que comienza este nuevo año y con este evangelio, me invita a pedir su Espíritu Santo, que me ayude cada día a sobrellevar esos momentos que muchas veces no se entienden, que crees que te van a aplastar, pero no es así con la ayuda de Dios, el Señor te levanta y te ayuda, pues ves las cosas con otro prisma.

Le pido al Señor que me siga ayudando y me dé su paz, la sencillez y la humildad necesaria para llevar cada día, y ante las cosas que me gustan más y las que menos. Descubrir que todo viene de Él, y viene en la alegría de sentir su infinito amor en su vida que es capaz de cambiar mi corazón.

DESDE LO SOCIAL

(hombre, casado, con tres hijos, trabaja, miembro y directivo de movimientos sociales, y de grupo cristiano)

La fiesta de hoy es algo así como la culminación de este tiempo de dicha y alegría de la Navidad. Dios no sólo está ya aquí con nosotros en la persona de Jesús, sino que comienza su «misión pública» para anunciarnos a todos la Buena Noticia y explicarnos su proyecto de Reino.

Qué buena señal sería que cada uno de nosotros tuviéramos frescos en nuestra memoria aquellos momentos de nuestra vida en los que Jesús «se nos presentó», al igual que a Juan el Bautista. Porque nuestro bautismo, generalmente recibido de recién nacidos, es el inicio de un proceso de conversión de corazón y de relación personal con Jesús. Un proceso jalonado por hitos significativos, por momentos especiales, en los que somos llamados a hacer realidad nuestro bautismo, confirmando nuestro compromiso, ya de adultos, de querer vivir según el camino que nos marcó Jesús.

No podemos normalmente llevar a plenitud ese compromiso cada uno por nuestra cuenta, individualmente. Tenemos que avanzar por ese camino juntos, en comunidad, y transformando la sociedad en la que vivimos, hacia otra con más amor, con más paz, con más justicia y con más libertad. Y hacerlo optando por una vida de servicio no centrada en nosotros mismos y nuestros estrechos intereses, sino en el Reino de Dios que Jesús vino a anunciarnos.

Yo le doy gracias a Dios por el don de su Espíritu recibido en nuestro Bautismo, y le pido que nos ayude a ser conscientes de nuestro compromiso de adultos bautizados y a saber responder a sus llamadas que concretan nuestra misión.


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