DESDE LA EDUCACIÓN DE LOS HIJOS

(matrimonio, él trabaja, con cinco hijos, pertenecen a comunidad cristiana de matrimonios)

Jesús nos sigue dando ejemplos de cómo vivir el Evangelio: Orar, trabajar, tener compasión. Orar para coger fuerzas, para dirigirnos a Padre Dios, para no olvidarnos que Él es quien nos da la energía, para contarle nuestras pequeñas cosas, para darle gracias. Trabajar, de tal manera, que lo que hagamos hable a los demás del amor de Dios. Compasión, tener siempre presente al otro.
Vamos enseñando a los niños desde pequeños a que tengan un buen aseo personal por su bien (ducharse, lavarse los dientes,… ¡qué batallas a veces para conseguirlo!). Que se alimenten de forma equilibrada (verduras escondidas en purés, legumbres, pescado,… y por supuesto las chuches muy restringidas, ya nos pueden protestar ¡tienen la batalla perdida!). Que realicen sus tareas escolares con ilusión y con refuerzo positivo (estudia, que después te pregunto; caramba ¡tú solo has hecho las restas!; vas mejorando en Inglés). Que vayan creciendo en sus relaciones personales (fomentando las amistades y el voluntariado). Cuidando su interior (oración, catequesis, lecturas con fondo, aprovechando campañas de sensibilización como ahora con la de Manos Unidas). Ellos van aprendiendo y al mismo tiempo nosotros también.


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