DESDE LA EDUCACIÓN DE LOS HIJOS

(matrimonio, él trabaja, con cinco hijos, pertenecen a comunidad cristiana de matrimonios)

Jesús enseñaba con autoridad. Y eso es lo que distinguía, lo que hacía su enseñanza nueva, diferente. Una verdad que cura el cuerpo, el alma, el corazón. Todo esto nace también del respeto de Jesús hacia la humanidad y de la respuesta de quien lo escucha, también desde este mismo respeto. Un valor que cuesta desarrollar hoy en día pero que es muy apreciado. Gusta cuando ante un paso de peatones los coches paran y te dejan pasar, cuando ayudamos a un vecino mayor con las bolsas de la compra, cuando no interrumpimos las conversaciones, cuando somos puntuales en las citas…a lo largo del día tenemos muchas ocasiones para manifestar que no estamos solos. En casa y por la calle podemos practicar el respeto con nuestros hijos. Si vemos un rato de tele con ellos observando y reflexionando lo que advertimos que está mal hecho, pidiendo permiso para entrar en las habitaciones o en el baño, compartiendo las tareas domésticas, no levantando la voz aunque estemos enfadados, cediendo el interior en las aceras, guardando turno en las colas. Respeto = me doy cuenta de que no estoy solo = me fijo en los demás = amo al otro por lo que es.


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