SEGUNDO PASO: MEDITATIO

 

¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

Ante el Octubre Misionero Extraordinario convocado por el Papa Francisco, dedicamos este tiempo ordinario a esta perspectiva.

  

DESDE LA MISIÓN

(mujer, soltera, jubilada, colaboradora voluntaria en misiones populares)

Me pregunto a mí misma: ¿A quien llega en profundidad el Mensaje de Jesús, su Palabra…Su vida, su Pasión, su Muerte, su Resurrección…?

El Evangelio de este domingo es el de la curación de los diez leprosos y cómo ellos, sin conocer a Jesús, sin acercarse a Él, salen a su encuentro y le gritan una verdadera oración de ayuda, piedad y compasión…y Jesús cura su enfermedad.

¿Cómo llegó a ellos esa fe en el Maestro? ¿Por qué le piden compasión y se fían de sus palabras y obedecen todos las instrucciones que Él les da? ¿Quién, cómo y cuándo esos marginados de la sociedad de su tiempo, fueron “evangelizados” con Buena Noticia?

Solo han oído hablar de Jesús, ni siquiera podían acercarse a Él…pero una fe lejana, una esperanza sentida en sus corazones al paso del Maestro les ha movido a la oración, a fiarse de su Persona…

Los diez fueron sanados, pero solo uno volvió a Jesús a adorarlo, a postrarse de rodillas y darle las gracias…Se encontró personalmente con Él reconociéndole como Dios hecho hombre…la Buena Noticia, había llegado a él y eso le cambia la vida, está salvado y  curado…¡¡es el mismo Jesús quien se lo anuncia!!

¿Quiénes fueron los anunciadores “misioneros” que hablaron de Jesús a esos leprosos? ¿Y aquí, y ahora mismo quién  o quiénes y cómo se anuncia la Buena Noticia de Jesús?

El Papa Francisco nos da la clave: Todos los bautizados somos enviados en misión  para evangelizar….para dar testimonio de nuestro encuentro personal con la Vida, la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo.

No debemos, ni podemos callarnos esa Gran Noticia que es el Evangelio de Jesús y que ha sido dada para todo el mundo, todos los pueblos…Seamos agradecidos como el leproso samaritano, salvado por su fe …y abramos nuestro corazón al Dios hecho  hombre que nos envía a ser sus testigos en esta humanidad tan necesitada de algo  tan valioso como es conocer a Jesús el Hijo de Dios.

DESDE LA MISIÓN

(mujer, soltera, profesional, misionera laica en país desfavorecido)

Se volvió a Dios… dándole gracias. Dios, como buen Padre siempre nos acompaña, en las buenas y en las malas, sin embargo, en muchas ocasiones no somos conscientes de ello.

Y cuando esto ocurre, lo más seguro es que nos perdamos, caigamos… aún así, Él seguirá estando ahí, esperándonos para darnos la mano y levantarnos.

Dicen que es de bien nacidos ser agradecidos. Cuando somos conscientes del obrar de Dios en nuestra vida y en nuestro alrededor nos sale naturalmente darle gracias. Ser agradecidos es reconocer la gratuidad de tanto que cada día recibimos, aunque, a veces, en apariencia, no parezca muy bueno.  Esto nos hace tener una actitud más positiva, alegre y esperanzadora… y esto, ¿no es Buena Noticia?

¡Cuánto me ha enseñado la gente sencilla y que menos tiene a ser agradecida y sentir a Dios en mi vida! Pues necesitamos ver nuestra pequeñez y nuestra fragilidad para ver el obrar de Dios.

Que el Padre nos de la gracia de la humildad para saberle reconocer en nuestras vidas y volvernos a Él para alabarle y decirle: gracias Padre por todo lo que cada día nos regalas..


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