(matrimonio, padres de dos niños, trabajan ambos, pertenecen a comunidad cristiana)
Antes que nadie estaba Dios, antes de que nos conociéramos, cada uno de nosotros se encontró primero con Jesús, que nos llamó por nuestro nombre, personalmente y nos invitó a seguirle. Desde este seguimiento, nos conocimos, maduramos como personas y como pareja y tenemos el pleno convencimiento que El, nos quiso, nos cuidó, nos eligió para estar con el otro. Es una responsabilidad, aunque una alegría, sentir que El nos llama para seguirle y además es bonito sentir también, que dentro de la misión que nos ha dejado, está nuestra familia, nuestros hijos, nuestros padres.