¿Qué nos hace decir el texto?
(hombre, casado, trabaja, con tres hijos, pertenece a movimiento seglar)
Padre, gracias por recordarme que Tú me esperas al final de cada desvío,
de cada regreso, de cada error, de cada fracaso…
Que me aceptas con lo que soy y lo que tengo,
y que me acoges sin condiciones, ni reproches…
Gracias, Señor, por mostrarme que basta mi arrepentimiento,
mi necesidad de buscarte, de volver a encontrarte, de refugiarme en Ti,
para que me abraces de nuevo, para que me hagas sentir tu presencia…
Dios mío, que siempre seas mi referencia,
mi norte, mi auxilio;
y dame fuerzas también para reconocerte y valorar tu Amor,
cuando todo está en orden, cuando todo sale según lo “previsto”,
cuando me siento a salvo de tribulaciones y contratiempos…
Señor, que te descubra, te sienta y te viva, en mi rutina,
y que esta se torne para mí en oportunidad de disfrutar Contigo,
y en Ti…
Y que tenga la sensibilidad de sentirme querido y cuidado en ella,
de saberme siempre correspondido por Ti…
Padre, que no se me olvide la misión de ayudar al que lo necesita,
de socorrer al que se siente perdido,
de acoger al que acude a mí,
de perdonar al que me ofendió,
porque en esos gestos descubro, correspondo y testimonio cada vez que yo fui
socorrido, acogido, perdonado y apoyado por Ti.