¿A qué nos lleva el texto?
(matrimonio, dos hijos, él trabaja, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)
Somos cristianos, seguidores de Cristo, el Maestro, nuestro Señor y Salvador… Lo que recordaremos en estos días de Pasión es la tortura y el posterior asesinato, con una muerte cruel, de alguien a quien amamos.
Para actuar desde el Evangelio de este Domingo de Ramos, os sugerimos que seamos cada uno de nosotros los que descubramos lo que desde la Palabra se nos pide. Dediquemos mucho tiempo a su lectura reposada, a fijarnos en las actitudes de los que en el relato aparecen. Sintámonos parte de la historia. Escuchemos lo que Jesús dice a los discípulos, lo que dice a los que le rodean. Son Palabras dirigidas a nosotros en este momento y lugar en el que estamos.
Dejemos que cale en nosotros el Mensaje, que nos haga sentir y que nos ayude actuar. Analicemos cual es nuestra respuesta ante tal acontecimiento. ¿Nos falta el valor? ¿Tal vez negamos?
Es un buen momento para plantearnos qué hubiésemos hecho nosotros, si hubiésemos sido contemporáneos de Jesús
Ciertamente después celebraremos su resurrección, pero no podremos llegar a ella, si no hemos sido capaces de reforzar nuestra fe, rememorando todo lo que le sucedió a Jesús, posicionándonos, cuestionándonos…
Cuidado que no nos atrape el ruido y el ambiente que nos rodea en estos días, porque sin darnos cuenta estaremos diciendo “¡crucifícalo, crucifícalo!”