Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.
DESDE LA JMJ 2019
Debemos de cuidarnos de todo sentimiento de soberbia y avaricia, porque cuando nos creemos grandes es cuando somos más pequeños. Dar todo honor y toda honra a Dios y cumplir con nuestra misión debe ser nuestra prioridad. La clave está en la humildad y la obediencia, confiar en Dios siempre, es de este modo en que lograremos que su voluntad se haga realidad.
DESDE EL TRABAJO
Hoy me encontré con una amiga y nos pusimos al día en cómo nos iba en nuestros trabajos. Ambos habíamos pasado por problemas laborales (ella mucho más serios) por cuestiones morales o éticas. Mi hijo, que me acompañaba, escuchó atento la conversación y me disparó con esta pregunta al volver a casa: “¿Cómo te pueden castigar por ser bueno?”.
Desde hace más de 350 millones de años todo ser vivo lucha por trepar en la jerarquía de su especie, para participar de ese pequeño porcentaje que tiene los mejores alimentos, el mayor respeto, el acceso a las mejores hembras o machos, las mayores comodidades y la mayor seguridad. El hombre no es una excepción. La desigualdad es un mecanismo evolutivo para mejorar la especie de generación en generación.
La revolución que propone Jesús al presentarnos nuestra filiación divina (y por tanto la fraternidad universal) es de lo más antinatural. Por lógica, en la jungla económico-laboral es garantía de no acabar muy arriba en el escalafón.
Jesús nos libera de esta dolorosa dinámica y nos abre la puerta a la verdadera felicidad superando las inercias de nuestra naturaleza por Amor. Pero es una lucha titánica, porque no podemos huir de lo que somos, y nuestra naturaleza nos hará estremecer cada día de nuestra vida.que pasemos alejados de esta carrera hacia el éxito.