Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.
DESDE EL MATRIMONIO Y LA FAMILIA
A la hora de realizar la obra de Dios, la misión que Él pide que desarrollemos, es muy importante tener siempre la fe puesta en el Señor. Realizar la peregrinación a Panamá no fue nada fácil, fue a costo de mucho sacrificio y esfuerzo. Incluso, varios compañeros tuvieron que quedarse en el camino. Sin embargo, el Señor nos dice que sigamos a delante, que no nos rindamos, y por la fe le contestamos “Aquí estoy Señor, para hacer tal como tú dices”, y es solo cuando confiamos ciegamente en el Señor, y hacemos lo que nos pide sin dudar, que ocurren todos los milagros. Pudimos vivir de esta gran experiencia con jóvenes de todo el mundo, y volvemos cambiados, dispuestos a seguir cumpliendo la misión que Él nos manda, y convertidos pues en nuevos pescadores de hombres.
DESDE EL TRABAJO
Este es el Evangelio de la crisis de los 40, de los 50, o de los 30 de Pedro en el pasaje. Esa que llega cuando ya eres veterano. Ya tienes formación y experiencia. Ya has tenido tus éxitos y tus fracasos. Ya tienes una carrera profesional, un currículum, un nombre.
Y de repente te aplasta la sensación de que hay un sueño que no has cumplido, una barca vacía. Miras hacia atrás y te remuerde la conciencia lo que has sacrificado para llegar ahí. ¿Merecía la pena dar tanto por tan poco?. Quieres volver a vibrar como en tus mejores años, pero ni comprando una moto, ni con mil noches de fiesta lo consigues. Los años de marcar el rumbo de tu vida ya pasaron y ahora te sientes mayor, encerrado en lo cotidiano y a la deriva de lo que simplemente ha sido posible. Y ahora, ¡por fin!, has parado, y puedes observar cómo Jesús sube a tu barca y empieza a darte instrucciones. Y tu le explicas que ya estás de vuelta de todo, y muy mayor para empezar la brega.
Pero si fueras santo como San Pedro, llegado este punto olvidarías todo. Lo que has llegado a ser con tanto esfuerzo y lo acumulado en esta media y limitada vida. Te fiarías de su palabra para volver a hacer las cosas, pero esta vez pescando otras piezas, Y te verías, temeroso, dejándolo todo detrás de una incertidumbre que trae una pequeña certeza: que tu alma no volverá a pasar hambre.