¿Qué nos dice el texto?
Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.
LA ESPERANZA DESDE LAS PERSONAS SIN HOGAR
(hombre, casado, dos hijos, trabaja, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar, voluntario con personas sin hogar)
Los
Reyes Magos de Oriente, guiados por la estrella, encuentran al niño, lo adoran
y le ofrecen regalos. Más de dos mil años después seguimos celebrando este
acontecimiento pero, ¿de forma cristiana? Seguramente nos habremos hecho esta
pregunta muchas veces, especialmente cuando hay niños en una familia. En la
mía, de hecho, son habituales las “charlas reflexivas” con los abuelos y tíos
en estas fechas, para hacerles caer en la cuenta de que nuestros hijos son unos
afortunados y que no necesitan verse sobrepasados de regalos para sentirse
queridos. Tal es así que, a pesar de que son aún pequeños y conservan intacta
la inocencia de la noche mágica de Reyes, son conscientes de que no todos somos
visitados por Melchor, Gaspar y Baltasar, pues desde muy pequeños han vivido
con normalidad la relación de sus padres con algunas de las personas que viven
en la calle y saben que llevamos vidas muy diferentes y no pasamos las
dificultades que sufren ellas. Como decía alguien, la vida se ve de una forma
muy distinta dependiendo del “dolor con que se mira” y esto es algo que hemos
querido inculcar a nuestros hijos desde que han tenido edad para ello.
Realidades de dolor y sufrimiento, por desgracia, hay muchas, pero la de las
personas sin hogar, si no la invisibilizamos, está en nuestro día a día y clama
por gente que le dé voz y exija que se haga justicia y se restituyan tantos
derechos conculcados. Feliz y cristiana noche de Reyes.
LA NAVIDAD DESDE EL MÁS PEQUEÑO DEL HOGAR
(mujer, casada, un hijo de un año, trabaja, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)
Cuando
tienes un niño pequeño es habitual tener conversaciones con otros padres sobre
ellos. En estos días de Navidad, unos amigos nos contaban que su hijo de 4 años
no paraba de hacerle preguntas sobre los Reyes Magos, sobre la mirra, la
estrella, el niño y el pesebre… pero sobre todo, de Herodes porque no entendía
que alguien quisiera matar niños y menos que quisiera matar a Jesús. Me hizo
pensar que en la lógica de los niños (la lógica del Reino, por otro lado), la
maldad de Herodes no tiene sentido. Pero también me hizo pensar que en la
realidad del mundo aún hay gente que como Herodes quiere que Dios no “entre” en
la vida de los hombres porque eso supondría perder el control y el poder.
Estamos deseando explicarle a nuestro hijo todas las bellas tradiciones de la
Navidad pero no queremos que se queden solo en tradiciones. Poco a poco nos
gustaría que entendiera que, como en aquel tiempo, aún hay personas a las que
nos les interesa que Dios nazca (como Herodes)… pero que también aún hay
personas que buscan a Jesús y desean darle lo mejor que tienen (como los sabios
de Oriente).