Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.
LA ESPERANZA DESDE LAS PERSONAS SIN HOGAR
(hombre, casado, dos hijos, trabaja, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar, voluntario con personas sin hogar)
Esta semana, con motivo del día de las personas sin hogar, me pidieron que diera una charla a un grupo de niños, para tratar de acercarles una realidad que tenemos mucho más cerca de lo que creemos. Consciente de su edad (entre los 9 y los 12 años) y por tanto de la dificultad que tienen en este momento de sus vidas para acercarse a las personas que malviven en nuestras calles, me atreví a pedirles dos cosas: que no las invisibilicen y que en todo momento las vean como personas, sin juzgarlas o etiquetarlas.
EL ADVIENTO DESDE EL MÁS PEQUEÑO DEL HOGAR
(mujer, casada, un hijo de un año, trabaja, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)
El Evangelio que la Iglesia nos propone para empezar a vivir el Adviento nos habla de signos que presagian la esperanza de una realidad nueva que nace, pero también de sufrimientos necesarios que dan paso a esta nueva vida. Nos habla de estar despiertos para captar lo importante y tener cuidado de no enfrascarnos en lo anecdótico.
Como padres tenemos la urgencia de centrar nuestra familia en lo que es importante dejando pasar la tentación de llenar esta nueva vida de modas, cosas innecesarias, de relativizar lo que no es esencial. Tenemos la oportunidad de fijar la vida de nuestro hijo y de nuestra familia en Aquel que nace para insertarse de lleno en nuestras vidas.