DESDE LO SOCIAL

(hombre, casado, espera tercer hijo, trabaja, miembro activo de dos movimientos sociales, pertenece a comunidad cristiana)

Jesús nos pide que cultivemos nuestras capacidades y cualidades para ser “productores eficaces de su Reino”. No se trata sólo de poner a disposición nuestras cualidades. Se trata también de que produzcan frutos, pero evidentemente los frutos del Reino: fraternidad, caridad y solidaridad, para que todos vivamos una vida digna y completa.
Esta eficacia por el Reino es opuesta a la eficacia que se nos vende hoy: ganar o ser más a consta de lo que sea. Gracias a la aplicación de esta eficacia codiciosa (en el ámbito financiero sobretodo) hemos entrado en la crisis en la que nos hayamos inmersos (aunque la verdadera crisis siga siendo la muerte de millones de hermanos por el hambre). Es necesario nuestro compromiso público y social para denunciar la actuación criminal de las finanzas y la complicidad de los estados (que les regalan nuestro dinero) y forzar pacificamente un cambio de valores, más ahora, cuando los poderosos se reunen para discutir como enderezar -¿o torcer?-más el rumbo. Tenemos los talentos necesarios, ¿nos ponemos manos a la obra?


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