(mujer, casada, con dos hijos, trabaja, pertenece sindicato y a grupo cristiano)
El Templo, el “lugar” donde los israelitas se encontraban con Yahveh se había convertido en un lugar de negocio. Y esto me recordó que hace unos días me comentaba un compañero que en “tal empresa” habían logrado un acuerdo para facilitar a sus trabajadores unas condiciones ventajosas con determinado fondo de pensiones y me planteaba que el comité de empresa propusiera a la dirección gestionar un acuerdo similar para beneficiarnos también de estas “ventajas”.
¿De qué me estas hablando? le dije. ¡Constantemente nos quejamos en las reuniones de que la empresa incumple la normativa, que los trabajadores corren riesgos que podrían evitarse,… y quieres que me dedique a proponer planes de pensiones!
Se ha convertido en habitual que los sindicatos al afiliarte te ofrezcan una lista de: cursos gratuitos, descuentos por compras, ventajas en hoteles, ofertas de viajes… ¿Dónde ha quedado el “lugar” para el encuentro, el debate, el apoyo,..? ¿A qué le estamos dando más importancia?