(matrimonio, ambos empleados de empresa; pertenecen a comunidad cristiana)
“No perdáis la calma”, dice Jesús. Hoy nos lo dice, justo hoy nos hace falta.
A nivel laboral hay mucha gente que está perdiendo el trabajo, gente que trabaja y no cobra, gente que vive con el miedo de qué pasará mañana…
Yo pensaba que esta situación no afectaría mucho a mi empresa por trabajar en un sector que no tiene nada que ver con la construcción pero la crisis afecta a todos y aquí también se vive un momento delicado, de incertidumbre y Jesús me recuerda que está ahí, que no pierda la calma. Sé que Él está detrás de mí, pero es difícil saber actuar en un momento como éste.
La empresa nos transmite que la situación económica va mal y nos pide una mayor implicación para poder salir lo mejor parados posible y con intención de que esto se convierta en bienestar para todos los empleados, pero esto es a cambio del sacrificio de todos. La gente me pregunta y yo lo más que les puedo decir es que sé lo mismo que ellos, pero sé que transmito con mi actitud personal ante esta situación.
Hoy, como Tomás, yo le pregunto a Jesús cuál es el camino a seguir en estos días.