(matrimonio, él trabaja, con cinco hijos, pertenecen a comunidad cristiana de matrimonios)
Hasta en grupos cristianos cuando hablamos de dinero, de aportaciones monetarias, de rascarnos el bolsillo, sacamos uñas porque nos tocan nuestra propia economía y nos sentimos amenazados. En eso los niños tienen el corazón más generoso y limpio y ante una campaña como la del Domun, de este domingo, abren sus huchas y no se plantean nada más.
En este corre corre de todos nuestros días (trabajo-colegio-actividades extraescolares-parroquia-familia…) sí es bueno frenar de vez en cuando durante la jornada, tratar de serenarnos y enseñarles lo mismo a los niños (que a veces van más acelerados que nosotros) y por qué no, quitarnos de actividades superfluas. Buscar tiempo para orar, para meditar, para alabar al Señor durante nuestro caminar diario (en el coche, entre dos reuniones, en las comidas…). Porque ¿quién es lo importante? DIOS.