¿A qué nos lleva el texto?
(matrimonio, dos hijos, él trabaja, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)
“Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan; este venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que por él todos vieran a la fe” Recordemos que también nosotros somos enviados para dar ese mismo testimonio, de palabra y con las obras. No olvidemos tampoco, que también nosotros hemos de ser una voz que grita en el desierto del mundo): ¡Abrid un camino recto para el Señor!
Pero, para poder ser testigos, hemos de “sentir” al Señor, incluso contemplarlo. Para hacer vida este Evangelio te invitamos a…
– Prepara la llegada del Señor reconociéndole en los que menos tienen. Busca la oportunidad para acercarte a personas de tu entorno que sufren por carencias materiales, afectivas… Contempla ahí al Señor.
– Fíjate en el día a día en los signos, en los detalles que nos dicen que el Señor, está muy cerca. Ora cada día dando gracias por ello.
– Cultiva la humildad del que no se reconoce digno de desatarle las sandalias al Mesías. La humildad nos prepara para la llegada del Señor, abre un camino recto hasta Él.