(hombre, casado, trabaja, con un hijo)
Señor, que no deje pasar tu invitación,
Que esté atento a tu llamada, que no desperdicie los “cruces y los caminos”,
Que me haga digno de tu mensaje, que dé pasos firmes…
Padre, que no deje pasar la oportunidad de acudir a tu “fiesta”…
Que no me distraigan ni los negocios, ni las propiedades, ni los ruidos, ni los miedos…
Que sea capaz de descubrir tu rostro en aquel que me llama, que me invita…
Y que esté preparado Señor, que me ocupe de engalanar mi alma, de acicalar mi espíritu,
Que mi corazón se mantenga inquieto, despierto, y presto para acudir a tu “banquete”, para corresponder a tu espera…
En estos tiempos de zozobra, de dificultad, en los que todo me parece más importante, en la que todo me preocupa, en la que me atenaza la comodidad, las dudas, los materialismos…
Que responda, Padre, que acuda dispuesto y galante a descubrir y sentir tu Palabra, tu Amor…
Que nada me aparte de experimentar tu Palabra que me llega en otros y por otros, y que me exhortan a ir a tu encuentro.
Que sepa el privilegio de sentirme invitado, esperado, y agradezca con mi ánimo el regalo de tener una “preparada” con esmero en la que se aguarda intensamente mi llegada.