(hombre, casado, espera tercer hijo, trabaja, miembro activo de dos movimientos sociales, pertenece a comunidad cristiana)
La construcción del Reino de Dios aquí y ahora no es obra exclusiva de los cristianos (como ya nos recordó el Concilio Vaticano II). Por ello, y en una sociedad poco religiosa, debemos hacer un gran esfuerzo por estar presentes en cualquier iniciativa social o política cuyo objetivo sea la mejora de la vida humana y de la vida de los muchos humanos que aún hoy solo pueden callar, subsistir y morir. Es tiempo de crear redes y sinergias (dentro y fuera de la Iglesia), olvidando lo poco que nos separa y uniéndonos en la lucha por un mundo fraterno. Y así como semilla plantada por doquier, podrán germinar frutos, podremos ser eficaces. Creo que Jesús nos llama hoy a ser eficaces, su preocupación es que maduren los “frutos” del reino.