DESDE LA EDUCACIÓN DE LOS HIJOS

(matrimonio, él trabaja, con cinco hijos, pertenecen a comunidad cristiana de matrimonios)

¡Con qué amor prepara el Padre la viña! Le pone una cerca para protegerla, y saber lo que es suyo. Construye un lagar porque tiene la convicción de que va a dar fruto, ¡qué inversión! Levanta una torre para vigilarla. Así aspiramos ser los padres con nuestros hijos, les damos amor, ponemos nuestro cariño en ellos, creemos en todos sus potenciales e intentamos cultivárselos, y sí, existe una torre de vigilancia, pero a distancia, para que puedan crecer sin muletas. A nosotros nos toca que se den las situaciones más favorables para ellos, aunque luego esa rama que queríamos que creciera a la izquierda crezca a la derecha. Al fin y al cabo lo que pretendemos es que sean adultos independientes, libres, justos, generosos…Porque no son nuestros, son de Dios.


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