¿Qué nos dice el texto?
Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.
(Mujer, casada, madre tres hijos, cinco nietos, voluntaria de Cáritas)
Este evangelio me hace pensar, que al igual que el Señor tiene mucha paciencia conmigo para soportar todos mis pecados y todas mis omisiones hacia Él y mi prójimo, yo tengo que tener paciencia con mis nietos, con mis hijos y con mis nueras.
Siento que Dios quiere que le eche una mano a mis hijos con el cuidado de mis nietos y que lo haga de buen grado, y aunque no tenga hijas debo a tratar a mis nueras como si lo fueran.
Además al estar cerca de mis nietos tengo la posibilidad de hablarles de Dios, y de enseñarles a rezar.
DESDE LA ACCIÓN MISIONERA
(Hombre soltero, trabaja, participa en grupo cristiano, ha realizado varias experiencias solidarias y misioneras)
“Todo ser humano procede de la mano de Dios, y todos sabemos algo del amor que Dios siente por nosotros. Sea cual sea nuestra religión, sabemos que si realmente deseamos amar hemos de aprender primero a perdonar, antes que cualquier otra cosa.”
Estas palabras sacadas del corazón de la Madre Teresa nos deberían ayudar a reflexionar sobre las muestras de compasión hacia nuestros hermanos. Nuestro Dios del Amor dio su vida por el perdón. Éste tiene verdadero sentido y significado cuando lo ponemos en práctica desde lo más profundo de nuestro corazón. Ya lo dice el Padre Nuestro: …. y perdona nuestras ofensas así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden. Es nuestro reto. Trabajemos por él.