DESDE LA EDUCACIÓN DE LOS HIJOS

(matrimonio, él trabaja, con cinco hijos, pertenecen a comunidad cristiana de matrimonios)

Me imagino que así como a los amigos de nuestros hijos les parecen raras o distintas las costumbres de casa, e incluso se atreven a probar cosas “nuevas” como el melón (a los nuestros les pasa lo mismo a la inversa), el inicio del curso debe ser así, abiertos a las nuevas experiencias, reinventar lo que ya hemos hecho otros años, mirar con otros ojos o por medio de otros lo que ya sabemos. Todo esto nos resulta diferente y muy enriquecedor.
Aceptar la corrección y corregir no está muy de moda pero es imprescindible. ¿Cómo se educa entonces si no hay límites y no existe la perfección? Comprensión, exigencia, amor, ejemplo, perdón, alegría, donación, coherencia… están en la mochila. Es un reto para nosotros sacarlos en este curso que comienza y que reinventamos, sin olvidar la oración y la reunión con Padre Dios, ¡imprescindible!


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