ÚLTIMO PASO: ACTIO

¿A qué nos lleva el texto?
(matrimonio, 2 hijos, él trabaja, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)
Para actuar en este cuarto domingo de Cuaresma os sugerimos…

Tener presente la conducta de Jesús, que vió al ciego. Hay muchas personas a nuestro alrededor que están ciegas, que no ven la luz. Y se debe a situaciones muy diversas (porque son excluídas, maltratadas, porque viven en soledad, están enfermas,  se sienten débiles, tienen miedo…) Estemos atentos como lo estuvo Jesús para poder verlas, con mirada de misericordia, de compasión y caridad. Estemos dispuestos a hacer como Él todo lo posible porque recuperen la luz para sus ojos, porque desparezca la oscuridad de sus vidas. Y hagámoslo no solo con la palabra, sino “tocando”, como lo hizo el Maestro. Procuremos hacer lo que está en nuestra mano, aplicando  “el barro” necesario para la curación. “Hizo barro, me lo untó en los ojos y me dijo que fuese a Siloé y que me lavase. Entonces fui, me lavé, y empecé a ver.”

Dejar que Jesús se acerque hasta nosotros. En demasiadas ocasiones estamos “necesitados, pidiendo limosna” (necesitamos paz, confianza, ilusión, esperanza, salud…) En demasiadas ocasiones estamos ciegos, incapacitados para ver el camino. Procuremos dejar que el Señor “nos toque” (desde su Palabra, desde el silencio, desde el hermano, desde el pobre, desde nuestras acciones, desde el sufrimiento…) Que ese “tocarnos” nos lleve a recupera la vista y a transformarnos, por la acción de su Espíritu, al igual que el ciego, para convertirnos en alguien nuevo, distinto “¿No es ése el que se sentaba a pedir?” Unos decían: “El mismo.” Otros decían: “No es él, pero se le parece.” La fe también nos puede salvar a nosotros, darnos la luz, devolvernos la movilidad, la libertad…(“Creo, Señor.” Y se postró ante Él.)


Publicado

en

por

Etiquetas: