¿Qué nos dice el texto?
Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.
DESDE LOS MAYORES
(hombre, 88 años, casado, vive con su mujer e hija, pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)
Una parte nos dice: Mirad los pájaros del cielo, no siembran ni almacenan y sin embargo vuestro Padre celestial los alimenta. Otra parte nos dice: ¿Por qué os agobiais por el vestido?, fijáos como crecen los lirios del campo, ni trabajan ni hilan, y os digo que ni Salomón en todo su fausto, estaba vestido como uno de ellos. ¿No hará mucho más por vosotros, gente de poca fe?.
Experiencia: Conozco a una persona que en una época vivió muy preocupada por su futuro laboral, no veía salida, el empleo que pretendía llegó en un momento en que tuvo que desistir definitivamente de intentar alcanzarlo. Esta persona cambió su forma de vida dedicándose más al aspecto espiritual, a seguir los pasos de Cristo y cuando menos lo pensaba consiguió el trabajo por el que tanto había luchado. Allí vi cumplido aquello de buscad el Reino de Dios y su justicia y lo demás se os dará por añadidura.
DESDE UN MOVIMIENTO ECLESIAL
(hombre, casado, 2 hijas, trabaja, pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)
La hipoteca, los libros de los coles, la factura de la luz o del taller, el subsidio del paro, la pensión de jubilación, son la preocupación cotidiana para la mayoría de nosotros. Es una preocupación ineludible. Además el mercado trata de dirigir nuestras espectativas hacia una televisión más grande, un coche más potente, unos bienes más lujosos. Una visión creyente de la existencia nos situa en una austeridad razonable. No ser consumidores insaciables nos evita esas otras preocupaciones y nos libera espacios y recursos para el compromiso.
No veo a los más necesitados vestidos como los lírios del campo ni a los que mueren de hambre alimentados como los pajarillos. La Providencia de Dios está principalmente en las manos de los hombres. En tanto en cuanto andemos menos preocupados de nuestros bienes, de nuestro ocio, de nuestros negocios, más podremos ser Providencia de Dios para quienes tenemos al lado.
DESDE EL TRABAJO
(madre e hija, trabajan juntas en empresa familiar, pertenecen a comunidad cristiana y a movimiento seglar)
¿Qué nos mueve en nuestra vida diaria?
Quizá deberíamos empezar la reflexión de esta semana con esta pregunta.
Jesús en esta lectura nos pide que establezcamos nuestra prioridades, que decidamos que voz nos guía en nuestra vida.
Como cristianos no sólo debemos escuchar y seguir a Dios, también debemos abandonarnos en Él, confiar en sus enseñanzas, viviendo la fe en cada aspecto de nuestra vida.
En el ámbito del trabajo no es nada sencillo, es muy fácil caer en la ambición, en la competición por el ascenso o el ansia por un aumento de sueldo, desplazando del centro a Dios y poniendo en el otras cosas que nos alejan del Reino.
Esto no significa que seamos indiferentes a nuestra responsabilidades si no trabajar y realizar nuestras tareas desde un profundo AMOR a Dios y al prójimo y que esa sea la motivación central de nuestro trabajo.