(por hombre, casado, con tres hijos, trabajan ambos, en vacaciones)
El pasado domingo en la Eucaristía a la que asistí con mi familia en una pequeña iglesia de una playa de Cádiz, con mucha tristeza pude comprobar que la media de edad de los que allí estábamos, superaba, sin exagerar, los sesenta años. Los más “jóvenes” éramos mi mujer y yo. Como dice Jesús ¡Qué grande es la fe de nuestros mayores! Es digno de admiración con que sencillez la abrazan. Nuestros padres, abuelos, los mayores de hoy, son y deben ser nuestro ejemplo porque grande es su fe y hacen sencillo lo que para muchos de nosotros es un mundo. El pasado domingo de verano, me costó acercarme a Dios, y como siempre me alegré y aprendí otra lección.
Un abrazo