(por hombre, casado, con tres hijos, trabajan ambos, en vacaciones)
Preparando maletas, ultimando el trabajo, la presión de los neumaticos del coche, regando las macetas…., prisas y más prisas, me recuerda esto al principio de la película de GODSPELL, donde todos andaban en su mundo y “alguien” los observaba de cerca, y en entonces sólo algunos, muy pocos, lo reconocían. Como en el evangelio, me voy con mi familia a un sitio tranquilo y apartado, después de un año de trabajo, y la pregunta es clara, ¿qué llevo en la maleta? La lista de la compra es larga, pero la confianza en Dios tiene que ser infinita, exactamente como la que tenían aquellos que se acercaban a él y lo dejaban todo. Vamos a descansar y mejor aún si el descanso se apoya en él, metamos en la maleta algo más, no se nos olvide