DESDE LO SINDICAL

(mujer, casada, con dos hijos, trabaja, pertenece sindicato y a grupo cristiano)

No puedo evitar que esta lectura me recuerde estos días de vacaciones cuando salgo a caminar por la costa con mis hijos. Encontramos en la playa muchos tesoros. Hace dos días un barquito de plástico y una boya pero la mayoría de las veces es un trozo de madera, un bote, o una tapa,… para ellos son tesoros y les confieren un valor que yo no puedo percibir. Yo creo que cada persona tiene “su tesoro”. Es diferente porque cada uno es diferente y “su tesoro” es aquello que le falta para llenarlo de alegría de tal manera que cualquier otra cosa quede en nada, sin valor. Pero también creo que hay tesoros que se pueden compartir, el trabajo por ejemplo. Como todos los tesoros requieren esfuerzo y dedicación. Cuando terminamos un trabajo compartido se nos alegra la vista y nos olvidamos del cansancio. Puede que el resultado no sea “perfecto” pero es el compartir lo que lo convierte en tesoro. Y cuando salgo de mi trabajo ¿siento que he entregado todo lo que tengo por compartir mi labor diaria con los demás?


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